domingo, 23 de febrero de 2014

Plan de lectura de Ernesto “Che” Guevera (*)



 "En aquellos hombres en plena vigilia, al mejor de ellos, dormir no les parece una necesidad natural sino una rutina de la cual se han librado más o menos."

Jean Paul Sartre sobre el Ché



En este largo período de vacaciones le metí la nariz a la filosofía, cosa que hace tiempo que pensaba hacer. Me encontré con la primera dificultad: en Cuba no hay nada publicado, si excluimos los ladrillos soviéticos, que tienen el inconveniente de no dejarte pensar: ya el partido lo hizo por ti y tú debes digerir. Como método, es lo más antimarxista, pero además suelen ser muy malos; la segunda, y no menos importante, fue mi desconocimiento del lenguaje filosófico (he luchado duramente con el maestro Hegel y en el primer round me dio dos caídas). Por ello hice un plan de estudio parta mí que, creo, puede ser estudiado y mejorado mucho para construir la base de una verdadera escuela de pensamiento; ya hemos hecho mucho, pero algún día tendremos también que pensar. El plan mío es de lecturas, naturalmente, pero puede adaptarse a publicaciones serias de la editora política. 



Si le das un vistazo a sus publicaciones [se refiere a la Editora Política de Cuba, C.T.], podrás ver la profusión de autores soviéticos y franceses que tiene. Esto se debe a comodidad en la obtención de traducciones y a seguidismo ideológico. Así no se da cultura marxista al pueblo, a lo más, divulgación marxista, lo que es necesario, si la divulgación es buena (no es éste el caso), pero insuficiente.

Mi plan es éste:

-          Clásicos filosóficos.
-          Grandes dialécticos y materialistas.
-          Filósofos modernos.
-          Clásicos de la economía y precursores.
-          Marx y el pensamiento marxista.
-          Construcción socialista.
-          Heterodoxos y capitalistas.
-          Polémicas.

Cada serie tiene independencia con respecto a la otra y se podría desarrollar así:

Se toman los clásicos conocidos y traducidos al español, agregándole un estudio preliminar serio de un filósofo, marxista si es posible, y un amplio vocabulario explicativo. Simultáneamente, se publica un diccionario de términos filosóficos y alguna historia de la filosofía. Tal vez pudiera ser Dinnyk y la de Hegel. La publicación podría seguir cierto orden cronológico selectivo, vale decir, comenzar por un libro o dos de los más grandes pensadores y desarrollar la serie hasta acabarla en la época moderna, retornando al pasado con otros filósofos menos importantes y aumentando volúmenes de los más representativos, etc.

Aquí se puede seguir el mismo método general, haciendo recopilaciones de algunos antiguos (hace tiempo leí un estudio en que estaban Demócrito, Heráclito y Leucipo, hecho en la Argentina).


Aquí se publicarían los más representativos filósofos modernos, acompañados de estudios serios y minuciosos de gente entendida (no tiene que ser cubana) con la correspondiente crítica cuando representen los puntos de vista idealista.

Se está realizando ya, sin orden ninguno y faltan obras fundamentales de Marx. Aquí sería necesario publicar las obras completas de Marx y Engels, Lenin, Stalin y otros grandes marxistas. Nadie ha leído nada de Rosa Luxemburgo, por ejemplo, quien tiene errores en su crítica de Marx (tomo III), pero murió asesinada, y el instinto del imperialismo es superior al nuestro en estos aspectos. Faltan también pensadores marxistas que luego se salieron del carril como Kautsky y Hilferding (no se escribe así) que hicieron aportes y muchos marxistas contemporáneos, no totalmente escolásticos.

Construcción socialista. Libros que traten de problemas concretos, no sólo de los actuales gobernantes, sino del pasado, haciendo averiguaciones serias sobre los aportes de filósofos y, sobre todo, economistas y estadistas.

Aquí vendrían los grandes revisionistas (si quieren pueden poner a Jruschov), bien analizados; más profundamente que ninguno, y debía estar tu amigo Trotsky, que existió y escribió, según además, grandes teóricos del capitalismo como Marshall, Keynes, Schumpeter, etc. También analizados a fondo con la explicación de los porqués.

Como su nombre indica, éste es el más polémico, pero el pensamiento avanzó así. Proudhon escribió filosofía de la miseria y se sabe que existe por la Miseria de la filosofía. Una edición crítica puede ayudar a comprender la época y el propio desarrollo de Marx, que no estaba completo aún. Están Robertus y Duhring en esa época y luego los revisionistas y los grandes polémicos del año 20 en la URSS, quizás los más importantes para nosotros.

Ahora veo que me faltó uno, por lo que cambio el orden (estoy escribiendo a vuelapluma).
Sería el IV, clásicos de la economía y precursores, donde estarían desde Adam Smith, los fisiócratas, etc.

Es un trabajo gigantesco, pero Cuba lo merece y creo que lo pudiera intentar […].
                                                                                                  
[1965-1966]




(*) Guevara, E. Escritos revolucionarios. Clásicos del Pensamiento, Madrid. 1999 págs. 135-137


viernes, 21 de febrero de 2014

Miguel Enríquez (MIR)


Miguel Enríquez fue el Secretario General del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile. En la siguiente compilación de textos podremos leer algunas aproximaciones acerca de cómo la izquierda revolucionaria del Chile de los años '70 creía que la consolidación del proceso revolucionario y la conquista de un futuro verdaderamente obrero pasaba por reforzar el movimiento popular, no enfrentándolo con el gobierno de la Unidad Popular, sino, desde aquella misma trinchera, extenderse fuera de los límites de lo que la institucionalidad imponía,  y  así agudizar, desde la construcción de un sólido movimiento obrero, las contradicciones del capitalismo. 

Más de 40 años después de perpetrarse el Golpe de Estado al gobierno de la Unidad Popular por el aparato de represión del Estado chileno, su análisis aporta claridad sobre cómo el movimiento obrero no puede limitarse a adquirir cuotas de poder de las instituciones burguesas como si de "un trozo de salchichón" se tratase. Poner a un obrero en lo más alto de la institución burguesa no asegura el poder al pueblo obrero, menos cuando la conciencia capitalista ha reforzado, ya hace mucho, cada una de las instituciones y aparatos de poder para evitar en él una acumulación progresiva de fuerza popular. Sin más preámbulos: 


¡Adelante con todas las fuerzas de la Historia!