Pero volvemos a
los motivos directos que llevaron al PCE(r) a apoyar la creación de un grupo
armado, guerrillero en esos momentos, 1975 y 1976. Existen, como hemos visto,
razones teóricas generales y otras motivaciones más concretas relacionadas con
el instante histórico en que ocurre. En primer lugar está la consideración que
los dirigentes del PCE(r) hacen del momento histórico, siguiendo fielmente las
pautas leninistas: La existencia de un capitalismo monopolista de Estado en
España, donde la burguesía –tras el aprendizaje de la guerra civil y los
combates internacionales con la clase obrera- no va a permitir ya jamás que
haya una “acumulación pacífica” de las fuerzas obreras a la espera del momento
crucial de la huelga general y la insurrección popular.
Por el
contrario, la burguesía sólo acepta en
la legalidad a aquellos grupos y sectores que cumplen fielmente las reglas de
juego de la dictadura burguesa, llámese esta democracia parlamentaria,
dictadura a secas o fascismo puro. Mediante el uso de todos los mecanismos del Estado,
económicos, políticos y, especialmente, los policiales, la burguesía “convence”
a los grupos de izquierda que la “única salida es la reforma”, una reforma que
nunca llega. Este apoyo de la izquierda moderada al capitalismo tiene un coste,
como reconocía no hace mucho Mario Conde, presidente del Banco Español de
Crédito [(Banesto) Revista Tiempo, 9
de Abril de 1990)], “Ahora se habla, con el derrumbe del Este, del triunfo del
capitalismo sobre el socialismo. Eso es verdad, pero también lo es que el
capitalismo ha avanzado gracias al socialismo. Pero si volvemos a las reglas puras y duras del mercado y los
ricos se hacen cada vez más ricos y los pobres más pobres, a la larga eso
no puede funcionar porque el sol volverá a salir siempre por el Este”.
O lo que es lo
mismo: bienvenidos sean los socialistas que mejoren los aspectos más duros del
capitalismo. La teoría, evidentemente no es nueva, pero la burguesía la ha
llevado a sus concepciones más perfectas y desarrolladas tras los fracasos que
tuvieron y que provocaron las revoluciones de la URSS y China.
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| Dibujo de Manuel Pérez Martínez, "Camarada Arenas". |
Una de las
lecciones que aprendió la burguesía fue que no podía permitir que los grupos
socialistas o comunistas, los sindicatos y otras organizaciones de autodefensa
de los obreros acumularan posiciones
políticas, económicas, o militares, que pudieran ser utilizadas en los momentos
claves de las crisis periódicas capitalistas para intentar el asalto al
poder. La única manera que tiene el capitalismo de salir bien de esas crisis
que le amenazan cada cierto tiempo debido a sus propias contradicciones, es
trabajar en los momentos de aparente calma social para eliminar los brotes
revolucionarios, que parecen no tener importancia por su pequeñez y su poca
influencia en esos momentos, pero que adquieren dimensiones realmente
peligrosas cuando llega una nueva crisis del sistema.(1)
* Título original: El Ché Guevara en Hollywood
(1) Fragmento del libro de Rafael Gómez Parra Grapo, Los hijos de Mao,
pág. 97.
